
La cantante le confesó al oficial que la vigila por estar en libertad condicional, que ella ha estado bebiendo TÉ DE KOMBUCHA, que contiene un grado de alcohol de 0,5% y aunque parezca poco ella tiene prohibido tomar cualquier cantidad por más pequeña que sea.
Esa confesión y las pruebas de que sigue bebiendo, se suma a todo el problemón que tiene por el robo del collar y por violar su libertad condicional y dicen que el juez cada vez tiene más razones para mandarla a la cárcel.
Lindsay se ha vuelto tan descarada, que recientemente abandonó una de las clases por alcoholismo con la botella de té en la mano. ¿Para qué va entonces si sale tomándose una bebida que contiene alcohol? ¡que loca está!

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